In Noticias, Seguros de coche

En la actualidad, comprar un coche sigue siendo una de las principales inversiones en la vida de la gran mayoría de nosotros, gracias a la utilidad que nos proporciona en el día a día. A la hora de adquirirlo, necesitamos pasar ciertos tramites para poder circular con él, entre ellos el seguro correspondiente, por nuestra seguridad, además de ser obligatorio por ley. Al valorar cual necesitamos, disponemos de una gran variedad, entre ellos el seguro todo riesgo.

Este tipo de seguro está pensado para que el conductor tenga la seguridad de no tener que preocuparse de cualquier imprevisto que pueda presentarse en la carretera. Incluye una garantía llamada “Daños propios” que no solo cubre los daños de terceros sino en nuestro propio vehículo. Por ejemplo, si tengo un golpe con el coche de mi vecino, sea mi culpa o suya, el seguro se hará cargo de los gastos de reparación de nuestro vehículo. A priori suena genial, pero, no obstante, vamos a valorar los pros y contras de este seguro:

Ventajas del seguro a todo riesgo

Este tipo de seguro cubre una amplia variedad de daños por causa de un siniestro:

  • Daños de nuestro coche consecuencia del choque con otro vehículo u objeto
  • Responsabilidad Civil y Responsabilidad Voluntaria
  • Robo o rotura de lunas
  • Vuelcos
  • Caídas
  • Hundimientos del terreno
  • Algunos actos vandálicos
  • Daños por incendio y explosión

Ante estas circunstancias, la reparación del vehículo es tarea de la compañía y, si es declarado siniestro total, tendremos la posibilidad de adquirir un coche nuevo del mismo valor. Este tipo de seguro normalmente incluye garantías interesantes como vehículo de sustitución o subsidio por privación de carné de conducir. También podremos incluir garantías adicionales como gastos de asistencia sanitaria, asesoramiento legal e informativo, atención psicológica o asistencia a las personas del interior del vehículo, entre otros.

Inconvenientes del seguro a todo riesgo

La prima a pagar por esta modalidad es más alta, por lo que hay que valorar el estado y el valor de nuestro vehículo, ya que en ocasiones no nos compensará contratarla. Por otro lado, para paliar el coste, podemos contratar un seguro a todo riesgo estableciendo una franquicia, de forma que bajará considerablemente el importe de la prima. Esta franquicia es la cantidad de dinero que el conductor asume a la hora de realizar la reparación de su vehículo. Por ejemplo, si tengo contratado un seguro a todo riesgo con franquicia de 200 €, en una reparación con coste de 800€, los primeros 200€ los pagará el asegurado, y el resto, 600€, la compañía de seguros. Por lo tanto, a mayor franquicia, más coste de reparación asumimos nosotros, y menor será la prima del seguro.

Por otro lado, algunos siniestros suelen no estar cubiertos si se presentan ciertas circunstancias como conducir bajo los efectos del alcohol u otras drogas, o no llevar las revisiones de ITV al día, como es habitual en el resto de las modalidades.

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